Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de febrero de 2013

ARTURO PÉREZ-REVERTE

¿VALIENTE O TEMERARIO? ¿HÉROE O VILLANO?
Admirado y odiado a partes iguales, 
Pérez-Reverte se mueve con soltura en el espinoso terreno de la crítica política y social.
Igual que un Robin Hood del siglo XXI, quita y reparte, porque tiene para todo el mundo.
Si efectivamente posee patente de corso, como presume en su columna semanal, ha de tratarse de un documento expedido a instancias de su voluntad de justiciero.
Podría achacársele que, desde la inmunidad que otorga haberse convertido en un superventas, resulta más cómodo esgrimir cierta clase de argumentos.
Pero lo cierto es que Pérez-Reverte lleva más de veinte años levantando la espada de Damocles; concretamente, desde que allá por el año noventa y tres abandonase el programa Código Uno de RTVE por considerar que contenía "basura".
Directo, independiente, con un humor ácido y dominio de la ironía, si goza de una posición privilegiada en el mundo de la cultura y el arte es gracias a una dilatada trayectoria jalonada de éxitos.
Novelista y articulista, quizás su criatura mejor ponderada haya sido Alatriste. 
Al respecto, es justo atribuirle el mérito de haberle dado vida a uno de esos personajes literarios que terminan por desligarse de su creador, resueltos a caminar solos en el difícilmente conquistable universo del lector medio. 
Alatriste, como su autor, disfruta por méritos propios de un lugar destacado en la historia de nuestra Literatura más reciente. 
Y, como digno representante de muchas de las virtudes y defectos de sus compatriotas, lo admiramos en la misma medida que al escritor que nos lo regaló.
DONAIRE GALANTE

jueves, 8 de noviembre de 2012

EDGAR ALLAN POE


        El cuento, el relato corto, tal como los conocemos hoy, no habrían llegado a ser lo que son sin la aportación determinante de Edgar Allan Poe.
        Tampoco se concibe cierta literatura de género, la del terror, la del misterio, sin el nombre de este escritor, considerado sin discusión una de las grandes figuras de la literatura de todos los tiempos.
        De prosa elegante, innovador, atrevido, cáustico en sus críticas y con cierta propensión al escándalo, fue periodista y crítico literario, aunque tenía, ante todo, alma de poeta. Defendía, de hecho, que en la poesía radica la esencia de la literatura. Y fue, precisamente, su poema El cuervo el motor de arranque de su notoriedad.

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Extracto de El cuervo

        A pesar de todo, dominó como nadie la estructura del relato, otorgándole un dramatismo, una intensidad narrativa, que han marcado el desarrollo de la literatura posterior.
        Reivindicado por muchos, en virtud de Los crímenes de la calle Morgue, como el fundador de la novela de misterio y del género detestivesco o policíaco, ha tenido Allan Poe influencia en el resto de las artes; así, el cine, la música, la televisión, la pintura, se han venido nutriendo de la genialidad del autor estadounidense.
        Buena prueba de ello la constituyen las múltiples adaptaciones de sus obras (entre otros, Jean Epstein, Edgard G. Ulmer, Albert Rogell y, sobre todo, Roger Corman) o los dibujos inspirados en sus relatos de Doré o Manet. 
        Lo gótico, lo siniestro, lo sobrenatural, la muerte, fueron caldo de cultivo para una mente inquieta que defendía la importancia de los sueños como pasaporte a una realidad, la imaginada, que a menudo supera a la propia vida.


Todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño.

Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.
Edgar Allan Poe

lunes, 6 de agosto de 2012

LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK


“Quinn se quedó paralizado. Ahora no podía hacer nada que no fuese una equivocación. Cualquiera que fuera su elección –y tenía que elegir- sería arbitraria, una sumisión al azar. La incertidumbre le perseguiría hasta el final”.

Un mundo propio de personalidades encontradas, investigaciones abiertas e identidades perdidas. Así es el universo que Paul Auster concreta en
La Trilogía de Nueva York.
Es La Trilogía de Nueva York un texto que destaca por su excelencia. Se trata de una obra compleja, que mezcla la intriga con el análisis psicológico o el ensayo con el estilo periodístico, en tanto nos abre puertas insospechadas hacia otros destinos.

jueves, 7 de junio de 2012

MANÍAS DE ESCRITOR. I. EL LUGAR DE TRABAJO


Dar con el sitio más apropiado para que sobrevenga la inspiración puede convertirse en una tarea más compleja que pretender un verano sin calor.
         Por  lo general, el escritor, aun disciplinado como un oficial de la guardia real inglesa, adolece de ese punto de volubilidad tan característico de los artistas que le empuja, en algunos momentos, a recorrer el mundo en busca de esa oficina perfecta donde dar rienda suelta a su pasión.
         Puede tratarse de una habitación provista con los medios necesarios para acometer su tarea (un portátil, algunos CD’s susceptibles de lograr un fructífero enlace con el imaginario, un buen sillón y una luz adecuada), pero también sirve al efecto cualquier inesperado rincón al aire libre en el que el silencio colabore en el hallazgo de las palabras justas.
         Me complace caminar. Como si el mecanismo mental lograra ponerse en marcha al tiempo que el resto de músculos de mi cuerpo. Vagabundear por la ciudad, sin rumbo fijo, a la caza de ese retiro apto para que la olla entre en ebullición. Dejar pasar la vida alrededor, sin apenas reparar en los detalles, con el único objetivo de localizar EL SITIO con letras mayúsculas, ESE LUGAR PERFECTO para establecer comunicación directa con el universo de las ideas.
         Como en todo, hay para todos los gustos: existen escritores de mesa, silla y ordenador; los hay que requieren de un encierro absoluto para reconciliarse con su fantasía. 
Otros, en cambio, preferimos el contacto con el exterior y dejarnos sorprender por ese lugar que, aun sin saberlo, nos esperaba, listo para acogernos en su seno como una madre abnegada.

DONAIRE GALANTE