“Quinn se quedó paralizado. Ahora no podía hacer nada que no
fuese una equivocación. Cualquiera que fuera su elección –y tenía que elegir-
sería arbitraria, una sumisión al azar. La incertidumbre le perseguiría hasta
el final”.
Un mundo propio de
personalidades encontradas, investigaciones abiertas e identidades perdidas.
Así es el universo que Paul Auster concreta en
La Trilogía de Nueva
York.
Es La Trilogía de
Nueva York un texto que destaca por su excelencia. Se trata de una obra
compleja, que mezcla la intriga con el análisis psicológico o el ensayo con el
estilo periodístico, en tanto nos abre puertas insospechadas hacia otros
destinos.