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sábado, 3 de mayo de 2014

ESCRIBIR


Escribir
Respirar
Vaciar el alma
Asomarse al corazón
Crear un refugio
Jugar
Asociar palabras
Explorar otros mundos
Escribir
Materializar un sueño
Volar
Escapar lejos
Conservar un recuerdo
Sentir
Dar vida
Liberar cadenas

Escribir...

jueves, 4 de julio de 2013

CARNE FRESCA

Me pareció de mal gusto que me citara en el McDonald’s, sabiendo como sabe que soy vegetariana convencida. 
A pesar de todo no quise estropearle la cena, de modo que irrumpí en el establecimiento con una de mis mejores sonrisas, aunque el olor a carne quemada me obligaba a hacer grandes esfuerzos por reprimir las arcadas. 
Debía notárseme la incomodidad porque todas las miradas se dirigían hacia mi persona. 
Cuando me empujaron en dirección a la cocina se confirmaron mis peores sospechas. 

De no ser porque se me retorcieron los cuernos habría resultado carne de parrilla para las próximas dos mil hamburguesas.



DONAIRE GALANTE

martes, 30 de abril de 2013

¿POR QUÉ NOS GUSTA EL TACTO DE LOS LIBROS?


Del mismo modo que necesitamos tocar a las personas, disfrutamos acariciando los libros.

Sus páginas, en esa suerte de intimidad que se crea durante la lectura, se convierten en aliadas del autor en su objetivo de hacernos llegar un mensaje.
Mientras saltamos de un folio a otro, deslizando nuestros dedos sobre el papel, podemos experimentar en nuestra propia piel la rabia, el deseo, el anhelo.
Somos capaces de vibrar ante una declaración de intenciones largamente contenida, de dejarnos sacudir por un terremoto en una isla perdida en medio del océano o permitir que la intensidad de la marea del desamor nos arrastre hacia el vacío de una noche sin fin.
Si los corazones de los protagonistas se encienden impelidos por las pasiones que el escritor ha puesto en ellos será el nuestro mismo el que lata con vocación de romper las paredes de la cavidad torácica que lo contiene.
Al permitir el contacto, el libro se entrega como el amante apasionado. Sin condiciones ni reservas. 
Al palparlo, nos introducimos en sus entrañas, desgranando los misterios que oculta a simple vista.
Percibimos el perfume del mar, el del carbón, el olor a desilusión o el de un éxito abrumador. 

Ni siquiera sospechábamos que existieran antes de haberlos leído, pero ahí están, traspasando la frontera de la imaginación, tal como los describe su creador.
Como también están el sabor amargo de la derrota, el del dolor, o el agridulce de una canción con nombre de melancolía.
Cualquiera puede hacerse realidad por encima de las letras.
Es la magia de la lectura, tradicional o digital, la que logra materializar cada uno de estos sueños.
DONAIRE GALANTE

jueves, 21 de marzo de 2013

CAFÉ OLÉ


Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café, repartiendo besos y claveles como si de una artista de cabaré se tratase. 
Desde el rincón le sigue la pista Octavio. En la mano un puro rancio y en la mirada una advertencia: esa mujer le pertenece y, si alguno osa disputársela, está dispuesto a arrancarle el alma de un mordisco.
En la barra discute Marcelo con Juancho “El rayas”. Política y vino forman mala combinación, aunque más de uno se empeñe en arreglar los desarreglos de los de arriba y sacar al país de la ruina.
Justo cuando hace su entrada triunfal Maruja, la niña de la voz de ángel, agota su última flor Doña Rosa. Es tiempo de dar paso a la juventud, y la niña dirige el paso hacia el tablao. 
Grácil como una pluma, con ojos curiosos aunque experimentados, deja caer la vista sobre el público que, rendido a su arte, aguarda el comienzo de la función.
Divisa Maruja a Octavio, hipnotizado desde hace rato por su nubilidad, y le lanza un ósculo. 
Malinterpreta el gesto Doña Rosa y se lanza furiosa hacia el escenario. Marcelo, Juancho y tres clientes más tratan de separarlas, pero sólo consiguen llevarse unos cuantos arañazos y un manojo de cabellos desgreñados.
Desde el rincón, contempla Octavio el espectáculo, al tiempo que apura los restos de un cigarro trasnochado.

DONAIRE GALANTE

jueves, 24 de enero de 2013

MANÍAS DE ESCRITOR. III. EL MOTOR DEL PROCESO CREATIVO.


Un amigo me preguntaba esta mañana cuál es el motor del proceso creativo.
Cómo arranca la creación. De qué manera surge la idea que sustenta, a posteriori, un relato, un cuento, un texto más largo.
¿Os ponéis los escritores a pensar antes de acometer la tarea? ¿Lo tenéis todo en la cabeza una vez que decidís empezar? ¿Preparáis un guión o algo por el estilo?
Eran muchas las preguntas, como muchas y distintas son las posibles respuestas que se pueden ofrecer a estas cuestiones.
Mi trabajo, le expliqué, obedece fundamentalmente a impulsos creativos.
Pero también de la disciplina nacen obras interesantes. Obras auténticas. Obras profundas. Obras, en definitiva, de calidad.
Nunca el dicho popular “cada maestrillo tiene su librillo” tuvo un sentido más pleno que en el caso de la escritura.
Si bien es cierto que la continuidad, el compromiso diario, obligan a trabajar unos recursos estilísticos.

Para algunos autores el texto puede nacer de una primera frase; también de un título inspirador. A partir de ahí dejar que fluya suele ser el método más ensayado.

Otros, en cambio, son partidarios de una estructura elaborada con anterioridad, a raíz de la cual se desarrolle, con mayor o menor permisividad al cambio, el resto.
Cuando se le pregunta sobre su método de trabajo, 
Ken Follet, uno de los escritores más vendidos del panorama actual, reconoce tener establecido un ritmo:
 "Esta mañana, como todas, ha encendido el ordenador nada más levantarse. Se ha enfrentado, en albornoz y con una taza de té, al texto que redactó el día anterior. Ha corregido esas páginas –"siempre rehago lo que escribí el día de antes"– y ha perfilado la escena siguiente. Es su ritual habitual de dos horas de escritura, antes de desayunar, vestirse, afeitarse y continuar escribiendo hasta el almuerzo".
(Entrevista para El Mundo publicada
en junio de 2008)

Disciplina frente a inspiración. Rutina versus libre albedrío.
O una mezcla de ambas son las fórmulas que alternan los escritores de éxito.

Que cada quien escoja su pócima.


Donaire Galante

jueves, 10 de enero de 2013

FABRICA TU PROPIO DESTINO


Si quieres hacer algo en la vida, no creas en la palabra imposible. Nada hay
imposible para una voluntad enérgica. Si tratas de disparar una flecha, apunta
muy alto, lo más alto que puedas; cuanto más alto apuntes más lejos irá.

La lucha por la vida, Pío Baroja

Hoy me quedo con esta reflexión de 
Pío Baroja.


No hay imposibles.

Creo en el tesón y el trabajo. 
Creo en la lucha.
Creo en la fe.
Creo en los sueños.

Forja tu destino.
Márcate objetivos.
Apunta al cielo.
No te rindas.

Destierra la palabra imposible.
Y tendrás el control de tu vida.
Donaire Galante

jueves, 25 de octubre de 2012

ESCRITURA DE COMPROMISO


"No se es escritor por haber decidido decir ciertas cosas, sino por haber decidido decirlas de cierta manera".
Jean-Paul Sartre, ¿Qué es la Literatura?

Según el filósofo y escritor francés, el autor debe adquirir un compromiso doble: consigo mismo y con el lector al que se dirige. Poner la pluma al servicio de la comunidad, al objeto de inquietar conciencias. 


La literatura de compromiso ha sido desarrollada por infinidad de autores desde tiempos inmemoriales. De hecho, como la literatura desde sus orígenes ha estado ligada a la realidad y a la experiencia, muchas obras han sido reflejo de la sociedad que las ha visto nacer. De sus inquietudes, de sus pretensiones de mejora. Y esa es la razón de que los textos, a menudo, expresen una necesidad de cambio.


"Comprometidos, lo estamos, aunque involuntariamente […] no es la lucha la que nos hace artistas, sino el arte el que nos obliga a ser luchadores […]. Por ser el mundo como es, estamos comprometidos con él, queramos o no queramos, y somos por naturaleza enemigos de los ídolos abstractos que en él hoy triunfan".
Albert Camus,  El testigo de la libertad.

Pero existe una literatura igualmente válida, igualmente admirable, y es aquella que, dejando al margen cualquier pretensión reivindicativa, tiene como fin básico deleitar. La que despierta ilusión, la que se desarrolla en torno a los sueños.

Ambas pueden ir o no unidas. Pueden caminar en paralelo sin llegar a confluir en un único camino. O bien pueden aunar fuerzas para sacudir al público en sus emociones hasta lo más profundo.


DONAIRE GALANTE

jueves, 11 de octubre de 2012

BARRIO DE SANTA CRUZ


Hoy he descubierto un nuevo amigo. 
En el sitio más insospechado.
Me esperaba, con expresión afable, la mano tendida hacia el frente. Haciendo ademán de alcanzarlo todo, de fundirse con el ambiente sosegado que lo rodeaba.
En silencio, igual que un convidado de piedra, observaba cuanto acontecía alrededor con sonrisa complaciente. ¡Qué placer estar aquí!, decían sus ojos.
Me he detenido frente a él, envidiando su suerte. Y después he seguido mi camino hacia el entramado de calles que componen este sevillano barrio.
Los turistas se agolpaban en los rincones más típicos, atentos a las explicaciones de los guías. Disparando a menudo sus cámaras con la esperanza de retener para siempre el recuerdo de un entorno único. Las parejas se abrazaban con idéntica suavidad a como transcurría el tiempo entre naranjos, macetas y geranios.
A cada paso un azulejo, una casa con historia, una huella del flamenco tan presente en aquella y otras partes de la ciudad. Hasta las guitarras se habían confabulado para alborotar el espíritu, salpicando con acordes desgarrados las estrechas callejuelas de la judería.
Todavía en el Patio de Banderas se las sentía latir, dulces y evocadoras como las melodías que entonan sus cuerdas.
Sin pretenderlo terminé mi recorrido frente a mi recién estrenado amigo. Reparé esta vez en la placa bajo sus pies: sólo llevaba allí desde agosto, mientras que yo había tenido años para contemplar la belleza circundante. Y, sin embargo, él podría a partir de ahora deleitarse cada día con el rumor de las fuentes, el revoloteo de las palomas y las acrobacias de los cernícalos primilla. Podría dejarse acunar por el murmullo de los visitantes que se mezcla con esa calma única de sol y arquitectura popular.
Quise ser una estatua y quedarme allí, junto a él, por toda la eternidad, con el único cometido de disfrutar de las vistas del Palacio Arzobispal, la torre de la Giralda y la Catedral.

Donaire Galante

jueves, 13 de septiembre de 2012

MANÍAS DE ESCRITOR. II. TIEMPO DE TRABAJO

El tiempo de trabajo cobra dimensiones insospechadas en lo que a los escritores se refiere. 
Lejos de plantearse un calendario laboral previsible, a imagen y semejanza del resto de profesionales de otros gremios, el escritor se encuentra permanentemente en activo, condicionado por esa lucecita que, en ocasiones caprichosa, se enciende y apaga en su interior sin que él pueda hacer algo por evitarlo.
Muchos hablan de DISCIPLINA como un Dios Todopoderoso que es posible imponer al resto de consideraciones. Y no es falso que el trabajo llama a la inspiración, como bien apuntó Picasso en otros términos. Pero también es cierto que sería demasiado optimista afirmar que, en todo caso, ésta depende de la organización y el orden. Porque la constancia sólo puede dar réditos en la medida en que el trabajo resulta productivo. 
Uno puede sentarse durante horas en un escritorio, frente al portátil, o pasear el lápiz sobre el folio con la ilusión de que las ideas se materialicen, convirtiéndose en perfectas líneas de una sensacional novela. Pero ni el escenario más propicio ni el aislamiento más absoluto conforman garantía de un buen trabajo. 
Y el escritor precisa como nadie, además de trabajar, que el fruto de su actividad tenga un valor. 
Si está falto de pilas, por mucho que se empeñe en combinar el negro sobre el blanco, no obtendrá más que renglones torcidos con los que alimentar las papeleras de su habitación. 
Sólo en un período floreciente será capaz de llevar a buen puerto cualquier proyecto que emprenda. 
Esto es lo que hace que, a priori, resulte complicado establecer una rutina. Porque en el momento en que la historia se apodera del autor éste deja de habitar su piel para trasladarse al interior de su creación. Desaparecerán los horarios, los calendarios; cualquier momento del día, sin medida, incluido el sueño, el autor se verá perseguido por sus propios personajes. Se sentirá parte de la historia, hasta el punto de respirar a través de ella. Cada objeto dejará de ser parte de la realidad para convertirse en un potencial elemento a incluir en su obra. 
A partir de ese momento, la identidad del escritor se diluye hasta fundirse con la ficción. Necesitará anotar una idea, una palabra, una frase que, de otro modo, se perdería para siempre; y esa obsesión lo empujará a saltar de la cama en plena noche, igual que un enfermo, para correr al otro extremo de la casa donde le esperará su fiel libreta, esa que es testigo de sus desmanes y sus trasnoches.
Donaire Galante

lunes, 6 de agosto de 2012

LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK


“Quinn se quedó paralizado. Ahora no podía hacer nada que no fuese una equivocación. Cualquiera que fuera su elección –y tenía que elegir- sería arbitraria, una sumisión al azar. La incertidumbre le perseguiría hasta el final”.

Un mundo propio de personalidades encontradas, investigaciones abiertas e identidades perdidas. Así es el universo que Paul Auster concreta en
La Trilogía de Nueva York.
Es La Trilogía de Nueva York un texto que destaca por su excelencia. Se trata de una obra compleja, que mezcla la intriga con el análisis psicológico o el ensayo con el estilo periodístico, en tanto nos abre puertas insospechadas hacia otros destinos.

jueves, 5 de julio de 2012



Hoy os dejo una reflexión...


La pluma es la lengua del alma.

Miguel de Cervantes Saavedra







Yo estoy de acuerdo... ¿y tú?


Como decía Alejandro Sanz (Amiga mía):   
"Esta es mi manera de decir las cosas , no es que sea mi trabajo es que es mi idioma".

jueves, 21 de junio de 2012

AQUELLA MÁGICA LIBRERÍA


En casa de la abuela había una de esas librerías de biblioteca antigua que destilan maneras misteriosas. 
A pesar de contar entre sus estantes con polvorientos libros y volúmenes descatalogados de incalculable valor, acumulaba también ejemplares novedosos adornados con portadas coloridas y rellenos de cientos de hojas de excepcional blancura.
            Tenía la librería un olor incomparable, a rancio y madera de pino, que inundaba la sala durante todo el día, y en una de sus esquinas superiores escondía una extraña inscripción a la que resultaba imposible acceder sin la ayuda de alguna escalera de mano.
            La abuela se había encargado de mantenerlas todas lejos de nuestra vista. A salvo quedaban también las novelas de Julio Verne, con las que solía fantasear sobre su identidad, y que descansaban sobre la balda superior.
            Una tarde, sin embargo, alguien dejó olvidado un taburete cerca de la librería y no tardamos en abalanzarnos sobre él para comprobar con nuestros propios ojos que el grabado hacía alusión a un suculento tesoro escondido en la famosa y distante isla de Cantamás.
            Desde aquel día concentramos nuestras energías en organizar una expedición a la isla, capitaneados por la abuela y cargados con algunos de aquellos ejemplares de la librería que hacían alusión a viajes extremadamente peligrosos o a las aventuras más arriesgadas emprendidas por jóvenes curiosos e intrépidos. 

DONAIRE GALANTE

jueves, 7 de junio de 2012

MANÍAS DE ESCRITOR. I. EL LUGAR DE TRABAJO


Dar con el sitio más apropiado para que sobrevenga la inspiración puede convertirse en una tarea más compleja que pretender un verano sin calor.
         Por  lo general, el escritor, aun disciplinado como un oficial de la guardia real inglesa, adolece de ese punto de volubilidad tan característico de los artistas que le empuja, en algunos momentos, a recorrer el mundo en busca de esa oficina perfecta donde dar rienda suelta a su pasión.
         Puede tratarse de una habitación provista con los medios necesarios para acometer su tarea (un portátil, algunos CD’s susceptibles de lograr un fructífero enlace con el imaginario, un buen sillón y una luz adecuada), pero también sirve al efecto cualquier inesperado rincón al aire libre en el que el silencio colabore en el hallazgo de las palabras justas.
         Me complace caminar. Como si el mecanismo mental lograra ponerse en marcha al tiempo que el resto de músculos de mi cuerpo. Vagabundear por la ciudad, sin rumbo fijo, a la caza de ese retiro apto para que la olla entre en ebullición. Dejar pasar la vida alrededor, sin apenas reparar en los detalles, con el único objetivo de localizar EL SITIO con letras mayúsculas, ESE LUGAR PERFECTO para establecer comunicación directa con el universo de las ideas.
         Como en todo, hay para todos los gustos: existen escritores de mesa, silla y ordenador; los hay que requieren de un encierro absoluto para reconciliarse con su fantasía. 
Otros, en cambio, preferimos el contacto con el exterior y dejarnos sorprender por ese lugar que, aun sin saberlo, nos esperaba, listo para acogernos en su seno como una madre abnegada.

DONAIRE GALANTE

jueves, 10 de mayo de 2012

UN BLOG, UN ÁRBOL. ¡SALVEMOS EL PAPEL!

ESE AMIGO FIEL QUE ESTIMULA LA CREATIVIDAD


El papel se me antoja un material de incalculable valor. Casi comparable a una piedra preciosa. O a uno de esos amigos que en los momentos duros te demuestran que realmente lo son.


Llamadme loco, pero sin papel la esencia de la mayoría de las cosas, tal como las conocemos hoy, desaparecería.

  • Imaginad, si no, una de esas pequeñas librerías con encanto tan habituales en los rincones más insólitos de las grandes urbes donde conviven ejemplares de todos los siglos con silenciosos barbudos que ocultan su timidez tras el mostrador del local. 
  • O una asamblea de estudiantes indignados donde las reivindicaciones se recogen en pantallas electrónicas en lugar de en los tradicionales panfletos elaborados a marchas forzadas en las máquinas de la copistería de la facultad.