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jueves, 30 de abril de 2015

¡LA BOLSA O LA MORCILLA! con TAETRO

Aquí os dejo el vídeo de una de mis últimas obras estrenadas,
¡LA BOLSA O LA MORCILLA!, representación de la mano de la agrupación teatral TAETRO, magníficos actores, mejores personas= un rato de diversión que no os dejará indiferentes.

jueves, 19 de marzo de 2015

WISLAWA SZYMBORSKA

"Lo reconozco, ciertas palabras
me crean problemas.
Por ejemplo los estados llamados ‘sentimientos’
no consigo hasta ahora explicarlos de forma exacta
Lo mismo con ‘el alma’, palabra-acertijo.
De momento concluyo que es un tipo de niebla,
en teoría más duradera que los organismos mortales.
Sin embargo, mi mayor problema es la palabra ‘soy'.
Tiene la apariencia de una acción común,
realizada de forma general, pero no colectiva,
en un antetiempo presente,
de aspecto imperfectivo,
si bien, como se sabe, ya hace mucho perfectivo”.
Confesiones de una máquina lectora.
Wislawa Szymborska



Quedará para siempre en la memoria literaria este poema de la Nobel polaca definitorio por antonomasia de su propia esencia: la de una mujer de curiosidad ilimitada que se dejaba constantemente sorprender por lo que la vida podía ofrecerle. En la autora eslava confluían sabiduría, sentido del humor y una capacidad ilimitada de sentir, rasgos que se trasladaban naturalmente a sus poemas concitando las emociones de los lectores menos receptivos. Por eso vivimos, Llamando al Yeti, Si acaso, El gran número y Gente en el puente son solo algunas muestras de lo que Wislawa Szymborska era capaz de hacer con las palabras.
Tímida e irónica, gran observadora de la realidad circundante, sabía combinar estas cualidades para dar forma a escritos capaces de resumir las inquietudes que acucian el alma humana. Metáforas de aquellos collages que durante casi cuarenta años elaboró para sorprender a sus amigos con recortes de revistas escogidos al azar. Ella misma era un reflejo de sus poemas: sencilla, discreta, resuelta a permanecer con los pies sobre la tierra. Esa tierra que la vio nacer y de la que se resistía a separarse en cualquier caso. De hecho, rechazaba con frecuencia posibles entrevistas, sobre todo si realizarlas implicaba desplazarse fuera de su ciudad de residencia, Cracovia. «Ya viajaré cuando sea más joven», aseguraba en tono jocoso, dando por zanjada la cuestión. Trataba, en la medida de lo posible, de escapar de los grandes discursos y de la notoriedad. Porque a ella interesaban, ante todo, las acciones. Pero silenciosas. De ahí que solo un año después de su muerte fuese de dominio público el hecho de que donara gran parte de la cantidad recibida como premio por el Nobel obtenido en 1996 a escritores necesitados de ayuda. Así lo revelaba el que fuera su secretario, el joven poeta Michal Rusinek, que además preside la fundación que lleva su nombre. Con todo, alguien sensibilizado con el paso del tiempo, la niñez, el peso de la memoria, los problemas de la época que le había tocado vivir; capaz de emocionar atendiendo a esos pequeños detalles que solo advierten quienes envuelven el mundo en una mirada inquisitiva, no puede pasar desapercibido.

viernes, 20 de febrero de 2015

AMOR


La noche en que me disfracé de angelito no tuve tanta suerte como esperaba. Tú me habías advertido que aquel atuendo no casaba con mi personalidad. Pero ya sabes lo terco que soy, y cuando algo se me mete en la cabeza no hay dios que me impida llevarlo a término.
Como aquella vez que trepé hasta tu cama envuelto en una piel de león, y a punto estuve de devorarte, y después me puse el traje de curandero para sanarte las heridas que el león te había infligido a base de zarpazos y dentelladas.
Tú llorabas y suplicabas que te dejara ir, así que tuve que desprenderme de la ropa para recordarte que no podía ser, porque soy tu marido.

Aquella noche había querido repetir con el disfraz de borracho. La emprendí a golpes con una farola, para que vieras lo bien que me metía en mi papel. Pero, en lugar de felicitarme, tú me rogabas que abandonara ese juego.
Y, mira que, por darte el gusto, me coloqué la túnica y las alitas. Pero cuando me asomé a la ventana sentí la violencia del viento que me empujaba, arrojando mi cuerpo al vacío hasta dar con los huesos en el asfalto. Tú estabas en la ventana y sonreías.

jueves, 1 de enero de 2015

PEPO Y LOS TRES REYES

EL GRAN DÍA, CADA VEZ MÁS CERCA. RENACE LA ILUSIÓN...
ME PERMITO RESCATAR ESTE CUENTO QUE ESCRIBÍ EL AÑO PASADO PARA UNA PUBLICACIÓN INFANTIL. ESPERO QUE OS GUSTE.



En algunas partes del mundo quedaban todavía niños incrédulos resueltos a poner en duda la magia de la Navidad. Taponar las chimeneas, esconder los calcetines o beberse el licor destinado a unos sedientos Reyes eran sólo algunas de las travesuras con las que estos pequeños demonios ponían a prueba año tras año a sus graciosas Majestades. Se trataba de niños obstinados, reacios a soñar. Niños con tanta prisa por crecer como las amapolas en primavera.

Este año Pepo se había sumado al grupo de pícaros, y no veía la hora de que llegara la noche del cinco de Enero para pillar in fraganti a los famosos Reyes y acabar de una vez por todas con esa leyenda que los había convertido desde hacía décadas en misteriosos amigos de los niños de gran parte del Planeta.

Para sobrellevar las incomodidades de una noche en vela, Pepo se había hecho con todas las reservas de café de la despensa. A puñados se metió los granos en la boca, a pesar de que las arcadas a punto estuvieron de dar al traste con su propósito. Había asegurado los pestillos de puertas y ventanas porque confiaba en que el ruido que forzosamente harían los tres Magos al tratar de abrirlas lo desvelaría en caso de que Morfeo le jugara una mala pasada. Y, por último, tenía preparada la cámara de fotos para inmortalizar el momento en que sus Majestades se aspaventarían, llevados por la sorpresa. Estaba, en conclusión, listo para destapar el gran secreto. Ese que durante generaciones había dotado de una popularidad inmerecida al trío de hombres. Si alguno antes que él se hubiera devanado los sesos habría obtenido su momento de gloria. El que ahora estaba reservado a Pepo gracias a su astucia y valentía. Poco le importaba renunciar a sus regalos. La recompensa era mucho más jugosa que simples muñecos y juegos de mesa.

Pepo dejó pasar las horas acunado por el tictac del reloj de su dormitorio. No podía calcular el tiempo que tardaría en lograr su objetivo, aunque sospechaba que los Reyes aparecerían más tarde que temprano en escena. Aguardó pacientemente, con los ojos tan abiertos como el sueño le permitía, y hasta tuvo la impresión de que sus orejas habían tomado la forma de las de un murciélago por lo bien que sus oídos detectaban cada sonido producido alrededor.

El inconfundible golpeteo de los cascos de unos animales sobre la calzada lo impulsó a levantarse de un salto. Se alejó de la cama a la velocidad del rayo y bajó las escaleras como gacela perseguida por una fiera. Más que correr volaba en su ansia por alcanzar el salón a tiempo de descubrir el truco tan celosamente guardado. Nadie podía llegar a tantos sitios en una sola noche. Era más que seguro que los Reyes debían utilizar emisarios para repartir sus regalos en aquel tiempo récord. Y ahí estaba Pepo, dispuesto a llevar la noticia a todos los rincones.

La puerta del comedor había sido atrancada por dentro y Pepo pasó unos angustiosos minutos luchando en vano contra el pestillo. Lo golpeó, trató de forzarlo. Pero éste sólo cedió unos momentos después, justo en el preciso instante en que una ráfaga de viento azotaba los cristales de las ventanas, dejando tras de sí un rastro de olor a incienso y mirra. Sintió un balido al otro lado de la calle, pero al asomarse no alcanzó a ver más que una estela de estrellas que titilaban en la noche oscura. En la habitación brillaban los envoltorios de los regalos alrededor de la chimenea, en dura competencia luminosa con las luces navideñas. Junto al Belén reposaban los vasos de licor que habían sido formalmente vaciados, y los zapatos rebosaban de dulces y caramelos. En letras doradas alguien había escrito un mensaje en el espejo:

“LA MAGIA EXISTE. NOS VEMOS EL PRÓXIMO AÑO, QUERIDO PEPO”.

Desde aquel día Pepo no ha dejado de ser niño y su pasatiempo preferido es soñar despierto.

 
 

 

 

 

 

 

 

viernes, 12 de diciembre de 2014

AZUL

He visto un pájaro en ese pedazo de azul que es el cielo. Justo en el trozo que encuadran mis ojos cuando me tumbo sobre la hierba y fijo la mirada arriba. Descubrir lo que acontece en esa perspectiva me complace. Una nube que se aleja espoleada por el viento, un avión que en su camino deja una estela de espuma blanca atravesando el infinito. Y aves. Muchas aves que de modo intermitente se cruzan. Solitarias o en bandadas, animales que simbolizan la libertad y la vida natural, despertando mis anhelos.
Sueño con ser como ellas, imagino que me uno a su peregrinación y con esta idea me quedo dormido sobre la hierba húmeda. Después, cuando despierto, recuerdo que más abajo me espera el lago, ese otro pedazo de azul que tampoco me resulta indiferente. Fantaseo con convertirme en un pez. Recorrer el lago de parte a parte, dejarme acariciar por la frescura del agua, bucear. ¡Si aquellas barcas no estuvieran! ¡Si nada perturbara la vista del lago, su quietud! Pienso en cómo sería fundirse con la naturaleza, hacernos una sola cosa ella y yo.
Avanzo unos pasos hasta alcanzar el borde del precipicio. Ahora o nunca. Debo resolver sin demora. Calculo que he de planear unos metros, los suficientes para superar la zona de barcas. Después podré hundirme con comodidad en el agua. Ser libre.
Y me lanzo. Mi cuerpo desnudo se frota contra el viento, Veo las barcas, y al fondo las casas que sirven de vivienda a los pescadores. Más arriba el cielo. Mi cielo. Ese pedazo de azul donde fijo la vista cada día, estimulando los sentidos. Muevo los brazos, los agito a la velocidad de un aeroplano. Observo satisfecho cómo se van transformando en alas. Alas que me dirigen hacia destinos insospechados.
Azul. Alrededor todo es azul. Mi mundo es azul. Desde arriba observo con satisfacción la sorpresa que ha generado mi metamorfosis entre los pescadores. Me observan, porque envidian mi nueva condición. Todos sueñan con ser pájaros. Como yo lo soy ahora. Luego devuelven sus miradas al agua donde un cuerpo caído desde arriba yace junto a las barcas. Mientras que yo continúo sobrevolando el azul del cielo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

TARDE DE MÍNIMOS EN MEDINA SIDONIA

 

POR CORTESÍA DE TAETRO:


TARDE DE MÍNIMOS EN MEDINA SIDONIA

 


Triple sesión: teatro + solidaridad + exposición


TEATRO
Tarde de mínimos con las confidencias de una inmigrante eslava sobre la cultura española; un sainete español ambientado en plena crisis ... ¡de Asturias! y, de postre, la sublevación de una extremidad corporal con vida propia.

Programa

¡La bolsa o la morcilla! de Rosario Naranjo
La chica serbia de Patricia Suárez
La mano de Javier García Teba

Sábado 22 de noviembre
Teatro Miguel Mihura
Medina Sidonia
20.30 h
Entrada: 1 litro de leche


SOLIDARIDAD
El Banco de Alimentos de Medina necesita principalmente leche por lo que la entrada para la sesión teatral se canjeará por un litro de leche (o más) para abastecer a las familias que lo precisan.

EXPOSICIÓN
Veinticinco años de imágenes estarán expuestas en Medina durante la semana previa a la representación. Una forma de conocer la trayectoria de esta asociación cultural que sigue teniendo la misma filosofía: amor por el teatro y cultura libre sin ataduras.


domingo, 9 de noviembre de 2014

LA VENDEDORA DE BESOS


El puesto más visitado del mercado durante aquel verano resultaba, sin lugar a dudas, el de los besos. Tanto que ya se disparaban en las quinielas las apuestas a favor de Flor, la hija de la dueña, como ganadora del honroso título de mejor vendedora del año.

            Flor servía su mercancía de lunes a domingo, desde que salía el sol hasta la caída de la tarde: besos de diferentes sabores, de colores impensables, incluso de olores varios. Tenía besos personalizados según el destinatario: besos para galanes incorregibles, besos para jovencitos desaforados y para tímidos imposibles. Besos para chicas inexpertas y besos para maduras amas de casa a la caza de sensaciones nuevas.

           
Despachaba también besos de padre, de abuela, de amigo o de simple conocido, besos de mascota, besos de mar, de viento y de sol; también besos de distinta velocidad, desde muy rápidos a los más lentos del mundo, besos que eran como suaves caricias que apenas rozaban el rostro y besos profundos, largos e inolvidables como una noche bajo las estrellas. Besos, en definitiva, heterogéneos y, en algunos casos, radicalmente opuestos, pero todos igualmente deliciosos.

            Pero lo mejor de la cuestión era el modo en que Flor los servía, pues utilizaba una suerte de tarjetas floridas y perfumadas capaces de robarle a uno el sentido, y ahí es donde, según comentaban los entendidos, radicaba el secreto de su éxito.

            Una tarde de agosto ocurrió algo que cambió el destino de Flor. La chica estaba a punto de cerrar el puesto: aquel día había repartido besos hasta quedarse sin aliento. La habían visitado los dos grupos de escolares cuyos autobuses se habían detenido en el pueblo de camino a la playa. Pilar, la pescadera, y sus dos hijas; Tomás, el capitán de la guardia civil, Rosalinda, la alemana y Antúnez junto a otras dos familias, además de unos cuantos curiosos que, después de combatir las reticencias iniciales, se habían atrevido a tantear el producto.

Un apuesto forastero se dirigió hacia la tienda y la abordó con desparpajo, y su arrojo fue tal que, en menos tiempo del que se tarda en decir mu, le había robado a Flor un beso extraño y precioso, un beso desconocido hasta el momento, uno del que la experta besadora no había dispuesto jamás en su negocio.

            Desde aquel día Flor se vio obligada a colgar en el escaparate un letrero que rezaba “Cerrado por vacaciones” que todavía hoy, treinta años después, sirve para disuadir a los buscadores de besos de su propósito de probar uno de labios de Flor.

           

sábado, 18 de octubre de 2014

DESDE AQUELLA PLAYA

                                         

Anoche soñé con aquella playa donde solíamos pasar los veranos. Atardecía y apenas quedaban unos pocos grupos de personas rezagados sobre la arena, colocados mirando al sol que arrastraba sus últimos rayos en su lento caminar hacia otro día. Más allá cuatro o cinco pescadores se alineaban frente al agua. Con trabajo mantenían la vista al frente luchando contra el deseo de contemplar la puesta de sol que se avecinaba. Del mar escapaba una extraña quietud, aparecía tan compacto y uniforme como un enorme lago helado durante el invierno. No soplaba la brisa ni se oía más sonido que el de mi propio corazón que se agitaba dentro de mi pecho.

De repente el ladrido de un perro irrumpió en medio de aquel ambiente perezoso y Jerry vino hacia mí, tan majestuoso en sus movimientos como siempre y desafiando a la arena blanda que parecía querer tragarse sus patas mientras avanzaba. Detrás venías tú, las mejillas encendidas por la carrera y esa sonrisa torcida de la que jamás te sentiste orgullosa pero que a mí me transportaba al paraíso. Quise ir a tu encuentro pero la misma calma chicha que invadía la playa se había apoderado de mí, así que tuve que conformarme con ver cómo recorrías la distancia que nos separaba conteniendo el aliento.

Estabas a punto de alcanzarme cuando se produjo un gran estruendo: el cielo se tiñó de tonos ocres y anaranjados, igual que aquellos que despiden al sol antes de la llegada de la noche, y sobre mi piel caían unas gotas espesas de una lluvia insólita del color de la sangre. Todos habían desaparecido y tú tampoco estabas. Otra vez te habías ido, otra vez me habías dejado para siempre.

Desperté sobresaltado y tomé entre mis manos la fotografía que nos hicieron el último año que estuvimos en aquel pueblo: la playa todavía seguía allí y yo te contemplaba con mirada soñadora… pero tú ya no sonreías.
 

domingo, 28 de septiembre de 2014

TRIANA



Las horas se cantan por soleá donde yo vivo. Más allá del río, en un rincón donde la esperanza es un rostro de virgen además de un sentimiento y los versos se adornan con compases de guitarra y quejíos, allí construí yo mi nido. Desde mi atalaya dirijo diariamente la mirada hacia el asfalto que palpita debajo. Mis pupilas registran el discurrir de una vida que se desarrolla entre un puente que es caja de recuerdos, de hechos que perviven en la memoria, y los huertos de El Aljarafe sevillano. Quien alguna vez rozó el cielo sabe lo que siente el afortunado que se adentra por vez primera en Triana. Que se empapa de su gente, de su idiosincrasia, de ese aire de leyenda que impregna sus calles. Tres ríos, Trajano, Historia en definitiva. Historia y Arte por los cuatro costados.

Un castillo, una catedral, y el río… Dicen que huele a mar y a la arcilla con que los alfareros fabrican sus piezas. Pero los que la vivimos sabemos que también despierta el resto de los sentidos. Desde Triana se adquiere una singular perspectiva de Sevilla. Cantaban que Sevilla tiene un color especial y Triana tiene el sabor, el olor, el tacto. Todo en Triana es especial. Tiene la música que es el flamenco y tiene la voz, que es la de los artistas, los gitanos, los toreros, la de los intelectuales, los pregoneros, los escritores que la honran con devotas palabras. Tiene la fisonomía y también el color, el que le ponen las flores de los corrales de vecinos y el remolino que conforman los habitantes de su plaza de abastos.

Pero, sobre todo, tiene el corazón. Corazón que late al ritmo de su gente. Corazón que vuela. Que se ensancha con cada sonrisa, con cada propuesta.
Así que ya lo sabes: si quieres contagiarte de alegría, de energía, de pasión...

Vente pa' Triana!
DONAIRE GALANTE dixit
 

jueves, 4 de septiembre de 2014

LA MAGIA DE LA MÚSICA


“Los nativos no tardaron en aparecer. Ordenadamente, se distribuyeron formando dos triángulos concéntricos en un descampado y en el centro situaron una tienda de campaña decorada con dibujos de vivos colores. Extrañamente, no la fijaron al suelo. Mientras tanto, un grupo de músicos ricamente ataviado fue tomando posiciones junto a la formación de indígenas y comenzó a golpear de forma rítmica sus tambores.

La señora Margaret A. Bevan estaba atónita. Había viajado a Canadá en 1939 para presenciar aquella ceremonia, y había obtenido el permiso para seguirla desde el triángulo interior. Lo que no hubiera podido imaginarse nunca es que aquella tienda iba a comenzar a temblar y a elevarse sobre el suelo. Primero ascendió unos cuatro metros de altura, para luego descender y retornar a su posición inicial. Pero al acelerarse el ritmo de los tambores, la tienda volvió a perder peso y a ascender. Al descubierto quedó una pequeña hoguera que desprendía un olor aromático similar al incienso.

Y no acabó ahí todo. La señora Bevan observó también cómo los músicos cambiaron repentinamente de ritmo. Al extenderse el nuevo sonido por la planicie, la tienda voló por tercera vez, aunque sobre el suelo se hizo visible la silueta brumosa de un indio atlético vestido con ropajes blancos. ¿Un espíritu? Cuando la tienda descendió por última vez, aquella imagen se esfumó...”.

jueves, 7 de agosto de 2014

EL MAR Y YO

Tratar de negarlo es inútil. Existe un affaire entre el mar y yo. Supongo que lo he sabido desde siempre: estamos ligados por espíritu. Y, aunque procuro alejarme de tanto en tanto para olvidarlo, es una relación que se aviva con cada reencuentro.
Lo quiero por las cosas que me hace sentir, por el sonido de su voz, que es el de las olas que acarician la playa. Por el sabor salado de su piel que se enreda con la mía en cada abrazo que el mar me regala cuando camino mar adentro, con destino a su corazón. Lo quiero porque representa la paz, la quietud. Porque me reconcilia con lo bueno y lo malo de la vida, y es fresco y cálido a la vez y porque refleja el beso del sol y la sonrisa pícara de la luna. Incluso cuando está bravío amo la furia de sus aguas revueltas, cargadas de pasión.
El mar es un soñador. Y un contador de historias. Vivir junto a él es una permanente aventura. Conserva recuerdos por docenas. Encierra relatos de piratas, de míticas criaturas, hermosas como piedras preciosas, y batallas capitaneadas por valientes.

Cuando el tiempo me separe de él aún conservaré su olor durante días. Como el de uno de esos amantes que dejan sobre la piel su huella indeleble. Ilusión de libertad que la rutina terminará por arrebatarme. Como cada vez. 

jueves, 17 de julio de 2014

LOS SUEÑOS, UNA CUESTIÓN DE SENTIDOS


NO DEJES DE SOÑAR
¿De qué están hechos los sueños?
¿Qué materia les da forma?
Los sueños están hechos de esperanza. De ilusiones. De proyectos. Los compone una suma de necesidades vitales y ocurrencias dirigidas a satisfacer esas necesidades. En ellos se conjugan IDEAS, casi todas locas. Porque cuando se trata de ideas centradas los sueños dejan de ser sueños para convertirse en realidades asequibles.
¿Significa eso que los sueños nunca serán asequibles, que jamás podrán estar al alcance de la mano? Eso depende de cuántas veces los sueñes y de cómo te empeñes en materializarlos.

¿A qué saben los sueños?
Saben a MAGIA. Saben a dulce, a salado. A chocolate, a frutas del bosque, a canela. A todo lo que nos deleita el paladar. Tienen, de hecho, un sabor muy personal. El sabor de los besos, de las sonrisas; el de las cosas que nos las provocan. A algunos les saben a fresa, o a cereza. A otros a solomillo de buey, a especias. A granizado de limón. A montones de cosas que nos parecen buenas y nos procuran un inusitado PLACER.

¿A qué huelen los sueños?
Huelen a mar, a sol, a viajes. Huelen a primavera y a un verano eterno. Huelen a niñez, a LIBERTAD, a fresco. A fiesta y a caramelo. A todos los perfumes que nos transportan a los lugares más bellos, esos que nos reconfortan el alma.

¿Escuchas la voz de los sueños?
Si preparas tus oídos podrás hacerlo. ÁBRELOS. Los sueños son esa vocecita que a menudo se cuela en tu cerebro y te grita: ¡Vamos, a por ello! Que te inspira, te empuja y anima a realizarlos y disfrutar con ello. Que te impulsa a lucharlos.

Los sueños pueden verse
Pueden tocarse. Con solo soñarlos una y otra vez. Con pelearlos. Con VIVIRLOS. Tienen piel, están bajo tu piel. Son tu esencia y tu razón de ser.
Por eso NUNCA ABANDONES TUS SUEÑOS. Los que motivan tus sentidos. Los que te alimentan el espíritu y te mantienen despierto, creativo, expectante, VIVO en definitiva.

NO DEJES DE SOÑAR
Ten siempre sueños por cumplir y metas que realizar

SIGUE SOÑANDO...


viernes, 4 de julio de 2014

CARNE FRESCA

Me pareció de mal gusto que me citara en el McDonald’s, sabiendo como sabe que soy vegetariana convencida. 

No quise estropearle la cena, de modo que irrumpí en el establecimiento con una de mis mejores sonrisas, aunque el olor a carne quemada me obligaba a hacer grandes esfuerzos por reprimir las arcadas. 

Debía notárseme la incomodidad porque todas las miradas se dirigían a mi persona. Cuando me empujaron hacia la cocina se confirmaron mis peores sospechas. 
De no ser porque se me retorcieron los cuernos habría resultado carne de parrilla para las próximas dos mil hamburguesas.

martes, 17 de junio de 2014

JUNTOS Y REVUELTOS: EL ARTE EN LA LITERATURA

“Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado (…)”
A una nariz. Francisco de Quevedo.
Así da comienzo el célebre soneto que Francisco de Quevedo dedica a su celebérrimo enemigo Luis de Góngora.

Hasta tal punto respiran el mismo aire las diferentes artes que los propios artistas vienen tradicionalmente relacionándose entre sí.

Fruto de estas relaciones, contemporáneas o extemporáneas, han nacido obras maravillosas que han obtenido por méritos propios un lugar de honor en la Historia del Arte.

De sobra son conocidas las burlas que Francisco de Quevedo dedicó a Góngora, a quien hizo feroces acusaciones personales que tuvieron su oportuna réplica. Como resultado de esta hostilidad crearon una serie de divertidas sátiras, de las que quizás la más sonada haya sido “A una nariz”, de la que puede leerse un extracto más arriba.

Tuvo muchos enemigos Quevedo, a causa de la rotundidad de sus escritos y de su carácter ácido e irónico, pero contó también con grandes amigos, entre ellos don Fadrique de Toledo y el duque de Medinaceli.
Durante el tiempo que estuvo en la corte se granjeó el favor de Felipe IV, y probablemente gracias a su cargo de secretario Velázquez le pintara su famoso retrato, donde supo reflejar con fidelidad su personalidad e inteligencia, así como su naturaleza burlona.




miércoles, 12 de marzo de 2014

NOCHE DE ESTRENO

14 de marzo - 21h 
Teatro Moderno de Chiclana

OPERACIÓN KILO 





A años Luz de PIEDAD VALVERDE. Dirección: Eufrasio Jiménez.
¿Envejecen las ideas? ¿Cuánto valen los principios? Eso se preguntan dos viejos amigos, Camino y Manuel, unidos por el nacimiento de una nieta ... a quien le hace falta un ventilador.

El tiburón maldito de MANUEL QUIROGA. Dirección: Eufrasio Jiménez.
Érase una vez un bosque encantado con sus animalillos, su princesa y su príncipe. Ella está desesperada por un hombre y cree que ha encontrado al adecuado ... pero es una estafa.

Una cuestión de identidad de Mª ROSARIO NARANJO. Dirección: J.L. Sánchez “Johnny”.
Las nuevas tecnologías nos permiten cambiar de identidad a golpe de ratón. Se han convertido en el espejo que desearíamos tener al despertar, pero la realidad es otra.



miércoles, 26 de febrero de 2014

LIBROADICTOS

CONFIESO QUE SOY LIBROADICTO.
Que me gusta dejarme envolver por sus palabras, enredarme con ellas en dulces noches de pasión sin límites.
Amanecer entre sus brazos de papel. Satisfecho. Trémulo de emoción. Dividido entre la alegría de haber compartido momentos únicos y la tristeza por un final que se adivina próximo.
CONFIESO HABER TENIDO AMANTES POR DOCENAS. Y, de entre ellos, haber preferido aquellos que en la clandestinidad me han permitido amarlos, despertando en mí un deseo tan profundo como un pozo sin fondo; sacudiéndome las entrañas, adentrándose en mis pensamientos más ocultos e invadiendo mi cerebro hasta anularlo.
Aquellos capaces de conseguir Que Me Olvide De Mí Mismo para saborear la entrega. Que han provocado madrugadas de insomnio, haciéndome sentir como el adolescente que estrena la fiesta.
Después, sin apenas haber dormido, me he reincorporado a una vida que no tiene mucho más de real que las ficciones recogidas en mis libros de cabecera.

SOY LIBROADICTO, pero no quiero curarme. Me niego a someterme a tratamiento de desintoxicación alguno. 
Porque La Lectura Es La Droga Más Sana que conozco.

domingo, 16 de febrero de 2014

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ROSARIO NARANJO ESCRITORA
ESCRITURA PROFESIONAL Y CREATIVA
La palabra escrita es mi herramienta de trabajo y mi vida.
Jugar con las palabras, combinarlas hasta transformarlas en textos atractivos, distintos. Seleccionar las adecuadas, las exactas, las estrictamente necesarias para transmitir un mensaje. En la mayoría de los casos, renunciar a las que sobran requiere de un esfuerzo aun mayor que el de escritura.



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