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jueves, 4 de julio de 2013

CARNE FRESCA

Me pareció de mal gusto que me citara en el McDonald’s, sabiendo como sabe que soy vegetariana convencida. 
A pesar de todo no quise estropearle la cena, de modo que irrumpí en el establecimiento con una de mis mejores sonrisas, aunque el olor a carne quemada me obligaba a hacer grandes esfuerzos por reprimir las arcadas. 
Debía notárseme la incomodidad porque todas las miradas se dirigían hacia mi persona. 
Cuando me empujaron en dirección a la cocina se confirmaron mis peores sospechas. 

De no ser porque se me retorcieron los cuernos habría resultado carne de parrilla para las próximas dos mil hamburguesas.



DONAIRE GALANTE

martes, 30 de abril de 2013

¿POR QUÉ NOS GUSTA EL TACTO DE LOS LIBROS?


Del mismo modo que necesitamos tocar a las personas, disfrutamos acariciando los libros.

Sus páginas, en esa suerte de intimidad que se crea durante la lectura, se convierten en aliadas del autor en su objetivo de hacernos llegar un mensaje.
Mientras saltamos de un folio a otro, deslizando nuestros dedos sobre el papel, podemos experimentar en nuestra propia piel la rabia, el deseo, el anhelo.
Somos capaces de vibrar ante una declaración de intenciones largamente contenida, de dejarnos sacudir por un terremoto en una isla perdida en medio del océano o permitir que la intensidad de la marea del desamor nos arrastre hacia el vacío de una noche sin fin.
Si los corazones de los protagonistas se encienden impelidos por las pasiones que el escritor ha puesto en ellos será el nuestro mismo el que lata con vocación de romper las paredes de la cavidad torácica que lo contiene.
Al permitir el contacto, el libro se entrega como el amante apasionado. Sin condiciones ni reservas. 
Al palparlo, nos introducimos en sus entrañas, desgranando los misterios que oculta a simple vista.
Percibimos el perfume del mar, el del carbón, el olor a desilusión o el de un éxito abrumador. 

Ni siquiera sospechábamos que existieran antes de haberlos leído, pero ahí están, traspasando la frontera de la imaginación, tal como los describe su creador.
Como también están el sabor amargo de la derrota, el del dolor, o el agridulce de una canción con nombre de melancolía.
Cualquiera puede hacerse realidad por encima de las letras.
Es la magia de la lectura, tradicional o digital, la que logra materializar cada uno de estos sueños.
DONAIRE GALANTE

jueves, 7 de febrero de 2013

EL SECRETO DE LA SANTA HERMANDAD



           Lo guardé cuidadosamente bajo la saya antes de abandonar el monasterio. El viaje que me aguardaba era largo y tortuoso. Apenas contaba con unas pocas monedas para llegar a mi destino y muy poca ayuda, pues todos mis compañeros habían desaparecido a manos de la Santa Hermandad. 
Si lograba mantener el manuscrito a buen recaudo hasta alcanzar el otro lado del río aumentarían mis posibilidades de sobrevivir. Conocer un secreto de tanta magnitud significaba arriesgar la vida, especialmente cuando la intención era llevármelo a la tumba.
      Atravesé el jardín con sigilo. Los religiosos dormían. El silencio nocturno era sólo interrumpido por el graznido ocasional de las lechuzas o el canto de grillos y chicharras. 
“Lo lograré”, me repetí mientras avanzaba en dirección al bosque. Con aquella indumentaria jamás me reconocerían. “Además, una mujer jamás levantará sospechas entre los habitantes de la comarca”.

DONAIRE GALANTE

jueves, 24 de enero de 2013

MANÍAS DE ESCRITOR. III. EL MOTOR DEL PROCESO CREATIVO.


Un amigo me preguntaba esta mañana cuál es el motor del proceso creativo.
Cómo arranca la creación. De qué manera surge la idea que sustenta, a posteriori, un relato, un cuento, un texto más largo.
¿Os ponéis los escritores a pensar antes de acometer la tarea? ¿Lo tenéis todo en la cabeza una vez que decidís empezar? ¿Preparáis un guión o algo por el estilo?
Eran muchas las preguntas, como muchas y distintas son las posibles respuestas que se pueden ofrecer a estas cuestiones.
Mi trabajo, le expliqué, obedece fundamentalmente a impulsos creativos.
Pero también de la disciplina nacen obras interesantes. Obras auténticas. Obras profundas. Obras, en definitiva, de calidad.
Nunca el dicho popular “cada maestrillo tiene su librillo” tuvo un sentido más pleno que en el caso de la escritura.
Si bien es cierto que la continuidad, el compromiso diario, obligan a trabajar unos recursos estilísticos.

Para algunos autores el texto puede nacer de una primera frase; también de un título inspirador. A partir de ahí dejar que fluya suele ser el método más ensayado.

Otros, en cambio, son partidarios de una estructura elaborada con anterioridad, a raíz de la cual se desarrolle, con mayor o menor permisividad al cambio, el resto.
Cuando se le pregunta sobre su método de trabajo, 
Ken Follet, uno de los escritores más vendidos del panorama actual, reconoce tener establecido un ritmo:
 "Esta mañana, como todas, ha encendido el ordenador nada más levantarse. Se ha enfrentado, en albornoz y con una taza de té, al texto que redactó el día anterior. Ha corregido esas páginas –"siempre rehago lo que escribí el día de antes"– y ha perfilado la escena siguiente. Es su ritual habitual de dos horas de escritura, antes de desayunar, vestirse, afeitarse y continuar escribiendo hasta el almuerzo".
(Entrevista para El Mundo publicada
en junio de 2008)

Disciplina frente a inspiración. Rutina versus libre albedrío.
O una mezcla de ambas son las fórmulas que alternan los escritores de éxito.

Que cada quien escoja su pócima.


Donaire Galante

jueves, 6 de diciembre de 2012

CUENTOS INFANTILES


Clásicos o modernos, todos fuimos niños y a todos nos puso a soñar algún que otro cuento.
Princesas en apuros, hadas capaces de los más atrevidos hechizos, dragones voladores o guerreros dispuestos a enfrentarlos para salvar a sus amadas.
Quisimos ser los héroes de aquellos textos que, entre nuestros dedos, desgastaban sus páginas a marchas forzadas.
Escuchamos a nuestros padres, a nuestros abuelos, narrando aquellas historias que nos fascinaban más que un juguete nuevo.
Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm, Perrault, se acomodaron en las cabeceras de nuestras camas ofreciéndonos fábulas que jamás olvidaremos. 
Y los protagonistas de sus leyendas traspasaron la barrera del papel y del tiempo, convirtiéndose, por derecho propio, en Cenicienta, Caperucita Roja o Blancanieves. 
Nombres propios que durante siglos han engrosado la tradición artística y audiovisual, que nos han regalado nuevos momentos inolvidables que vienen a ratificar la importancia del cuento en nuestro día a día.

jueves, 22 de noviembre de 2012

LUNA



           Es noche de brujas. 
Un sinfín de faldas revolotea alrededor de la hoguera. Las azota el mismo viento que se empeña, en vano, en apagar el fuego. 
Las risas de las mujeres escapan hacia el cielo para perderse entre las estrellas.
            Chisporrotea la lumbre. 
Es día de fiesta y celebración. Hasta la madrugada el bosque se teñirá de rojo. 
Como los labios de Luna.
            Luna es joven. 
Es, de hecho, la más joven de las hechiceras, pero su pasión es tan grande como el océano. 
Y eso la convierte en apta.
Ha llegado tarde y, después de ser amonestada por las veteranas, se incorpora a la rueda.
            Enreda sus manos con las de sus compañeras y deja que sea la fuerza de su espíritu la que la obligue a girar.
            Una vuelta, otra y otra más. 
Así hasta el amanecer. 
Luna sabe que con las primeras luces del alba su mayor anhelo se cumplirá: está próximo su bautismo y, hoy más que nunca, se siente preparada para ejercer la magia.
DONAIRE GALANTE

jueves, 8 de noviembre de 2012

EDGAR ALLAN POE


        El cuento, el relato corto, tal como los conocemos hoy, no habrían llegado a ser lo que son sin la aportación determinante de Edgar Allan Poe.
        Tampoco se concibe cierta literatura de género, la del terror, la del misterio, sin el nombre de este escritor, considerado sin discusión una de las grandes figuras de la literatura de todos los tiempos.
        De prosa elegante, innovador, atrevido, cáustico en sus críticas y con cierta propensión al escándalo, fue periodista y crítico literario, aunque tenía, ante todo, alma de poeta. Defendía, de hecho, que en la poesía radica la esencia de la literatura. Y fue, precisamente, su poema El cuervo el motor de arranque de su notoriedad.

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Extracto de El cuervo

        A pesar de todo, dominó como nadie la estructura del relato, otorgándole un dramatismo, una intensidad narrativa, que han marcado el desarrollo de la literatura posterior.
        Reivindicado por muchos, en virtud de Los crímenes de la calle Morgue, como el fundador de la novela de misterio y del género detestivesco o policíaco, ha tenido Allan Poe influencia en el resto de las artes; así, el cine, la música, la televisión, la pintura, se han venido nutriendo de la genialidad del autor estadounidense.
        Buena prueba de ello la constituyen las múltiples adaptaciones de sus obras (entre otros, Jean Epstein, Edgard G. Ulmer, Albert Rogell y, sobre todo, Roger Corman) o los dibujos inspirados en sus relatos de Doré o Manet. 
        Lo gótico, lo siniestro, lo sobrenatural, la muerte, fueron caldo de cultivo para una mente inquieta que defendía la importancia de los sueños como pasaporte a una realidad, la imaginada, que a menudo supera a la propia vida.


Todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño.

Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.
Edgar Allan Poe

jueves, 13 de septiembre de 2012

MANÍAS DE ESCRITOR. II. TIEMPO DE TRABAJO

El tiempo de trabajo cobra dimensiones insospechadas en lo que a los escritores se refiere. 
Lejos de plantearse un calendario laboral previsible, a imagen y semejanza del resto de profesionales de otros gremios, el escritor se encuentra permanentemente en activo, condicionado por esa lucecita que, en ocasiones caprichosa, se enciende y apaga en su interior sin que él pueda hacer algo por evitarlo.
Muchos hablan de DISCIPLINA como un Dios Todopoderoso que es posible imponer al resto de consideraciones. Y no es falso que el trabajo llama a la inspiración, como bien apuntó Picasso en otros términos. Pero también es cierto que sería demasiado optimista afirmar que, en todo caso, ésta depende de la organización y el orden. Porque la constancia sólo puede dar réditos en la medida en que el trabajo resulta productivo. 
Uno puede sentarse durante horas en un escritorio, frente al portátil, o pasear el lápiz sobre el folio con la ilusión de que las ideas se materialicen, convirtiéndose en perfectas líneas de una sensacional novela. Pero ni el escenario más propicio ni el aislamiento más absoluto conforman garantía de un buen trabajo. 
Y el escritor precisa como nadie, además de trabajar, que el fruto de su actividad tenga un valor. 
Si está falto de pilas, por mucho que se empeñe en combinar el negro sobre el blanco, no obtendrá más que renglones torcidos con los que alimentar las papeleras de su habitación. 
Sólo en un período floreciente será capaz de llevar a buen puerto cualquier proyecto que emprenda. 
Esto es lo que hace que, a priori, resulte complicado establecer una rutina. Porque en el momento en que la historia se apodera del autor éste deja de habitar su piel para trasladarse al interior de su creación. Desaparecerán los horarios, los calendarios; cualquier momento del día, sin medida, incluido el sueño, el autor se verá perseguido por sus propios personajes. Se sentirá parte de la historia, hasta el punto de respirar a través de ella. Cada objeto dejará de ser parte de la realidad para convertirse en un potencial elemento a incluir en su obra. 
A partir de ese momento, la identidad del escritor se diluye hasta fundirse con la ficción. Necesitará anotar una idea, una palabra, una frase que, de otro modo, se perdería para siempre; y esa obsesión lo empujará a saltar de la cama en plena noche, igual que un enfermo, para correr al otro extremo de la casa donde le esperará su fiel libreta, esa que es testigo de sus desmanes y sus trasnoches.
Donaire Galante

viernes, 31 de agosto de 2012

ESTRELLA ERRANTE




ESTRELLA ERRANTE

Amanecía
cuando le salió al encuentro
poseída por sus cabellos de oro.

Recorría
la distancia que los separaba
como si en ello el alma le fuera.

Se dejaba
acunar por el viento
mientras soñaba cómo sería verlo.

Y así perdió la noche
para encontrar el alba
que le era desconocida.

Desde su firme atalaya
enmudecía él.

DONAIRE GALANTE

jueves, 21 de junio de 2012

AQUELLA MÁGICA LIBRERÍA


En casa de la abuela había una de esas librerías de biblioteca antigua que destilan maneras misteriosas. 
A pesar de contar entre sus estantes con polvorientos libros y volúmenes descatalogados de incalculable valor, acumulaba también ejemplares novedosos adornados con portadas coloridas y rellenos de cientos de hojas de excepcional blancura.
            Tenía la librería un olor incomparable, a rancio y madera de pino, que inundaba la sala durante todo el día, y en una de sus esquinas superiores escondía una extraña inscripción a la que resultaba imposible acceder sin la ayuda de alguna escalera de mano.
            La abuela se había encargado de mantenerlas todas lejos de nuestra vista. A salvo quedaban también las novelas de Julio Verne, con las que solía fantasear sobre su identidad, y que descansaban sobre la balda superior.
            Una tarde, sin embargo, alguien dejó olvidado un taburete cerca de la librería y no tardamos en abalanzarnos sobre él para comprobar con nuestros propios ojos que el grabado hacía alusión a un suculento tesoro escondido en la famosa y distante isla de Cantamás.
            Desde aquel día concentramos nuestras energías en organizar una expedición a la isla, capitaneados por la abuela y cargados con algunos de aquellos ejemplares de la librería que hacían alusión a viajes extremadamente peligrosos o a las aventuras más arriesgadas emprendidas por jóvenes curiosos e intrépidos. 

DONAIRE GALANTE

jueves, 10 de mayo de 2012

UN BLOG, UN ÁRBOL. ¡SALVEMOS EL PAPEL!

ESE AMIGO FIEL QUE ESTIMULA LA CREATIVIDAD


El papel se me antoja un material de incalculable valor. Casi comparable a una piedra preciosa. O a uno de esos amigos que en los momentos duros te demuestran que realmente lo son.


Llamadme loco, pero sin papel la esencia de la mayoría de las cosas, tal como las conocemos hoy, desaparecería.

  • Imaginad, si no, una de esas pequeñas librerías con encanto tan habituales en los rincones más insólitos de las grandes urbes donde conviven ejemplares de todos los siglos con silenciosos barbudos que ocultan su timidez tras el mostrador del local. 
  • O una asamblea de estudiantes indignados donde las reivindicaciones se recogen en pantallas electrónicas en lugar de en los tradicionales panfletos elaborados a marchas forzadas en las máquinas de la copistería de la facultad.

jueves, 26 de abril de 2012

LA SOLEDAD, UN BIEN INFRAVALORADO


La soledad  es un bien infravalorado. Tiene mala reputación, y eso contribuye a que con sólo presentirla a la mayoría de los seres humanos se les erice el vello de la nuca. Es demasiado a menudo contemplada desde una perspectiva negativa, como si se tratara de un fantasma que amenaza con caer sobre nosotros en cualquier momento, envolviéndonos en un aura de tristeza y pesimismo.

Por supuesto que no puede negarse la carga que supone para aquellos que, obligados por las circunstancias personales o sociales, se ven abocados a ella. Aquellos para quienes vivir aislados del resto no ha sido una decisión tomada de manera voluntaria y llegan a padecer los síntomas de una soledad impuesta sufriendo ansiedad, miedo, angustia o desesperación.

Pero como cada cosa en la vida, bien administrada y gestionada la soledad resulta un patrimonio de valor incalculable. Que se lo digan, si no, a una madre de familia numerosa, al camarero de una discoteca de moda, o a uno de esos corredores de bolsa sometido a largas jornadas de cotizaciones.

Me gusta estar solo. Caminar sin rumbo fijo, perdido en mis cavilaciones. Reflexionar sentado frente a un agradable paisaje, dejando que la brisa alborote mis cabellos. Entrar en contacto con el tibio sol, permitiéndole que me caliente los huesos y recibiendo una dosis de vitamina D. O tumbarme bajo la hechicera luz de luna, imaginando cuántos antes que yo habrán tratado de hacer recuento de las estrellas.

Me complace ese momento único en que las palabras sobran. Basta fundirse con la vida que nos rodea, mirar hacia el interior, para encontrar esa paz que con demasiada frecuencia se nos va de las manos. Es fácil que de ese silencio escogido brote un diálogo mudo en que un solo interlocutor se lo dice todo.
DONAIRE GALANTE

miércoles, 22 de febrero de 2012

CHARLES DICKENS, PARADIGMA DE LA LITERATURA SOCIAL

            Podría decirse que Charles Dickens fue pionero en lo que a novela social se refiere. La miseria, el desaliento y la esperanza a pesar de todo, el calor del hogar, la realidad que lo rodeaba y preocupaba constituían los temas principales de sus textos.
            Era Dickens uno de esos tan escasos y necesarios escritores polemistas, cuyos artículos periodísticos no dejaban indiferentes a sus contemporáneos. Observador y crítico, no se mostraba dispuesto a asimilar las normas de una sociedad decadente y clasista, que manifestaba su notable hipocresía defendiendo unos valores rancios y absurdos que, sin embargo, no llevaba a la práctica.
            Los niños explotados en trabajos inhumanos, la prisión como consecuencia de la pobreza, la tragedia de una prostitución como mal inevitable o la corrupción burocrática fueron algunos de sus argumentos recurrentes.
            Fue por ello precursor de una literatura innovadora en muchos aspectos. Una literatura no exenta de humor e ironía que reflejaba la vida cotidiana de la Inglaterra victoriana.
            Su extremada sensibilidad le llevó a crear personajes de hondo calado: Ebenezer Scrooge, Fagin, Mrs. Gamp, Charles Darnay, Oliver Twist, Micawber, Pecksniff, Sam Weller, David Copperfield  y otros tantos engrosan hoy las listas de compañeros inolvidables de las bibliotecas y librerías de todo el mundo.
            La crítica social, en definitiva, es uno de los rasgos más destacables de la personalidad literaria y artística, aunque también humana, de uno de los escritores más populares de todos los tiempos.

Donaire Galante